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miércoles, 10 de junio de 2015

Adiós pañal, adiós



Hoy os voy a contar una hazaña de mi nena mayor que me tiene muy orgulloso. Nos hemos quitado definitivamente el pañal. Así, sin más. De día y de noche. Como una campeona.


Como ya sabéis, no teníamos prisas por quitar el pañal. Tratamos de ir a su ritmo y cuando estuvo preparada, planteamos como un juego, una aventura, el salir a la calle sin pañales. Al principio, fue un paseo corto, pero enseguida pudimos prescindir del pañal durante el día.

Luego vinieron complicaciones, porque entre la retirada del pañal, la llegada de hermanita y algo de estreñimiento, mi pequeña campeona empezó a aguantarse la caca hasta límites insospechados, y lo pasamos realmente mal.

Cuando la paciencia y la mandarina matutina nos devolvieron a la normalidad, empezamos a plantear la posibilidad de quitar los pañales nocturnos, y el primer paso fue cambiarlos por bragapañales para poder acudir al baño durante la noche. Pero lo cierto es que yo tenía cierta acojonosis por los problemas con la caca y decidí ser el más prudente de los prudentes, en contra de la opinión de mi mujer.

Como las siestas, aunque cortas ya las hacíamos sin pañal desde hace tiempo, empezamos a plantearle hacer lo mismo por la noche, planteándolo de nuevo como una aventura. La aventura sin pañales para dormir.

Hace una semana, la acostamos por primera vez sin bragapañal. Dejamos el orinal en la habitación y repuestos de ropa a mano por si la aventura no salía del todo bien. Aprovechando que me despertaba para las tomas nocturnas de “hermanita”, que todavía hace una o dos, me acerque a su habitación a tratar de ponerla en el orinal. Al principio prefería dormir, pero luego se puso en el orinal e hizo un “zumo de pis”.

Primera noche exitosa. ¡Fiesta! ¡Fiesta! ¡Vamos con la segunda! Y el resultado fue el mismo. No le apetecía mucho levantarse para hacer pis, pero una visita al orinal y nada de fugas nos hizo de nuevo estar súper contentos.

Pero las cosas que van bien pueden ir mejor. Las siguientes noches de esta semana no ha querido levantarse para ir al orinal y aun así no hemos tenido ni una gota de fuga. De hecho, esta noche, al verla tan dormida, no la he tratado de despertar.

Las cosas han ido tan bien, que hasta la princesa Luna de Equestria ha venido a felicitarla. Ahora en su habitación ya se puede correr el Grand National.

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