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miércoles, 24 de junio de 2015

¡A la ducha!



Mi reinita tiene solo tres añetes, pero está muy grande para su edad y ya no cabe en la bañerita para bebés. Además en casa no tenemos bañera, si no plato de ducha, así que toca cambio radical. Adiós al bañito con mucha espuma, hola a la ducha con muchas salpicaduras.


La verdad es que el cambio no ha sido nada traumático para mi niña, aunque se pierde la espuma, que le encantaba, pero ahora puede juguetear con la ducha y regar las paredes y si no eres rápido cerrando la mampara, también a papá.

El cambio ha sido traumático para nosotros, los papis, que salvo que nos pongamos el traje de neopreno, sabemos que terminaremos mojados. A la par que un poco acongojados por el hecho de que pueda resbalar y darse un buen costalazo. Si, vale. Los niños tienen un ángel de la guarda más mazado que Jason Statham en sus buenos tiempos, pero ¿y si le pilla despistado?

Y no se vayan todavía, aún hay más. El chorro de la ducha hace cosquillas, así que llegan los nervios y... ¡a ponerse de puntillas! Venga, si los nervios de papá no estaban a prueba, además hay que hacer el aclarado amenazando cual mafioso para que no se ponga de puntillas, cerrando parcialmente la mampara con la rodilla y sujetando un brazo “por si las moscas” con la mano libre.

Y hasta los chinos me odian. Fuimos a comprar una alfombra de esas de goma para que no hubiera resbalones y resulto que el diseñador debía estar de vacaciones o de cachondeo, porque los modelos que no eran enormes, eran feos incluso para los estándares del chino o parecían una cama de faquir de plástico. Por suerte, como dicen que soy un cabezota, a base de visitar chinos, conseguimos una alfombrilla más o menos mona, según lo que te gusten las mariquitas. Eso sí, asegúrate que las ventosas se han pegado bien, porque si no tienes una tabla de surf flexible dentro de la ducha, muy práctica para probar los reflejos del ángel de la guarda.

Y no se si os acordareis de esos asideros que se fijan por ventosas para agarrarte en el baño y que antes encontrabas hasta en las fruterias. Pues no los busques, ya no los encuentras por ninguna parte. La alternativa es hacer un par de agujeritos en la pared para sujetar el asidero, y escapar de casa para no volver antes de que mi mujer descubra que la pared “es más gruyere”.

Pero bueno, de momento, la experiencia va bien, no hemos tenido que llamar al 112, mi niña se lo pasa bien, ahorramos agua y tiempo y solo me queda aprender a sujetar la toalla en la cabeza sin que se caiga y secar el pelo sin que el secador se ponga al rojo vivo, el baño se transforme en sauna y el pelo… siga empapado. ¡Pero algún día lo lograré!

2 comentarios:

  1. Yo no me preocuparía por no haber encontrado los asideros de ventosas, asociar ventosas y cuarto de baño es como asociar pizza con dieta, no va a salir bien.
    Si aceptas un consejo para secar el pelo, prueba con las toallas de balleta, se enrollan mejor, se pueden sujetar con una pinza y cuando las sacas ya has secado media melena.

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    1. Ya tengo algun asidero de ventosa, y aunque no es la panacea, funcionan bastante bien.
      En cuanto a lo de la toalla de balleta, me apunto el consejo, voy a buscarlas.
      Gracias

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