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martes, 5 de mayo de 2015

Maldita sanidad pública

Bueno, en realidad, malditos los politicastros sinvergüenzas que no hacen más que recortar en lo más necesario, la salud de nuestros niños.


Resulta que llevo dos meses con la cita para la vacunación de los cuatro meses. He pedido un par de días en el trabajo para poder llevar a mi pequeña a vacunar junto con mi mujer y no dejarle a ella el marrón y… ¡dos días antes me llama la enfermera para indicarme que ella no estará ninguno de esos días y que hay que reprogramar la vacuna para el día que vuelvo al trabajo!

La verdad es que me sentó muy mal el cambio, pero la pobre enfermera no tiene la culpa de que los recortes dejen su puesto sin cubrir cuando ella no está por alguna causa, así que a fastidiarse tocan.

Afortunadamente, entre mi mujer y mi suegra pudieron encargarse de las niñas y llevar a la peque a que la vacunen. El problemilla casi sin importancia, es que si a la peque le da la algún tipo de reacción la vacuna, que puede pasar en los tres días siguientes, la que tiene que apañárselas sin ayuda es mi mujer.

Si no le da reacción, o la cosa no pasa de unas décimas de fiebre, mi mujer tendrá que estar todo el día con la peque en brazos, porque evidentemente, los tres lancetazos revuelven a cualquiera y más si ese cualquiera tiene cuatro meses. Lo siento cielo, toca hacer brazos (aún mas)

Y si la cosa pasa a mayores, toca coger a las niñas, pagar un taxi y salir corriendo. Lo cual no sería mucho problema si fuera solo la peque, pero es que como no vamos a dejar encerrada a su hermana en un armario, tocaría llevársela a urgencias, a ver si coge lo que no tiene.

Y yo que había cogido unos días de vacaciones para conseguir brazacos. Pero tranquilos señores políticos, que en las elecciones ya me acordare yo de ustedes y de los 80 euritos de la vacuna que no cubre el seguro y de la madre que no debió haberlos parido.

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