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miércoles, 13 de mayo de 2015

La desesperante manera de no dormirse

Mi pequeña tiene una capacidad extraordinaria para la vigilia. Se supone que una bebe de cuatro meses de edad debería dormir unas quince horas diarias. Mayoritariamente durante la noche, pero con varias siestas durante el resto del día

¡JA!


Desde que nació, mi pequeña duerme bastante bien por la noche. Aunque le cuesta dormirse, una vez que ha cogido el sueño, normalmente solo se despierta una o dos veces para hacer la toma y luego vuelve a dormir con relativa facilidad. En muchas ocasiones directamente pegada al pecho y en otras tantas, acurrucada junto a su mamá en nuestra cama.

Pero, el día es otra cosa. Cuando nota que el sueño empieza a vencerla, comienza a lloriquear. Si tratas de distraerla, de jugar con ella, el efecto es peor, porque aumenta su cansancio y sus ganas de dormirse, pero también las ganas de atender a ese juego.

Así que toca intentar dormirla.

Con un poco de suerte, empezaras a acunarla en brazos y se relajara un poco. Tiene su técnica, porque tienes que sujetar el brazo que queda libre para que no se restriegue la cara y se arañe, al tiempo que tienes que mecerla lateralmente y dar botecitos para acunarla también verticalmente.

¿Pero sabes eso de la calma que precede a la tempestad? Pues cuando empieza a relajarse, cuando te empiezas a confiar, ella contraataca al sueño con una gran llantina. Y no es gradual, se abre el grifo  de golpe y parece que le esté arrancando las uñas con unos alicates. Llanto desesperado, el brazo que trata de arrancarse un ojo o una oreja, las piernas estirándose a toda velocidad y tratando de clavar la uña del dedo gordo del pie en cualquier sitio, preferentemente la otra pierna o los brazos de papá, el chupete que podría caber entero en la boca incluida la cadenita que lo sujeta, la espalda arqueada hacia atrás…

Llega el momento en que no sabes que hacer. En algunos casos le dejo que se mueva a su antojo procurando que ni se caiga ni se arañe, cosa difícil. En otras ocasiones trato de no dejarla tanta movilidad y apretarla contra el pecho, mientras sigo cantando mis elefantes. Imprescindible seguir meciéndola y paciencia.

Pasado el momento de furia, es posible que se tranquilice. Ya tenía sueño y el berrinche  cansa. Es posible que cierre un poco los ojos  y deje de agitarse…. ¡pero no bajes la guardia! ¡Sigue con los elefantes y el mecido o estás perdido! Con suerte, ahora si empezará a dormirse y aunque repita el intento de despertar, será menos intenso y más corto.

Pero si el momento de furia logra despertarla lo suficiente, si los elefantes se toman un respiro. Entonces ha ganado. Papa se pone nervioso, como humano imperfecto que es y eso lo nota ella, que ya de por si estaba nerviosa porque no se quería dormir e irritable por el sueño. Ya tienes llanto asegurado para rato.

Así que ya sabes, que no flaqueen los elefantes, y si tienes sueño, nada de café, un buen berrinche y a disfrutar la vida.

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