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jueves, 19 de marzo de 2015

Algún día me traigo a la nena equivocada del cole

Dicen que todos tenemos un clon en alguna parte de este enorme universo. Pero que mi hija lo tenga en el mismo colegio en el que pretendo inscribirla, y solo un curso por encima, ya es casualidad.


Acabo de solicitar la plaza para el cole de mi niña, y como no pude acudir a la jornada de puertas abiertas, me puse a curiosear en la web del colegio para ver si podía vislumbrar como son las instalaciones, que aspecto tienen las clases y todo eso.

Me encontré con una galería fotográfica del inicio del curso que está acabando, y como en esta galería había una sección para infantil, me puse a curiosear las fotos… ¡Hasta que vi al clon de mi hija!

Tuve que mirar la foto tres veces para convencerme que no era ella. Pero es que era idéntica, solo que con una expresión menos alegre. Me quede firmemente convencido de que algún día me llevo a casa a la nena equivocada, y pensando cómo evitarlo. Cuando por fin salí de mi estupor, le mande la foto a mi mujer, y ella también tuvo que mirarla unas cuantas veces.

Tal es el parecido, que le enseñamos la foto a mi niña, y ahora la llama “la yo de mentira”. Porque su primera reacción era decir que era ella.

Pero no solo eso. Hemos mandado la foto a unos cuantos familiares, y todos han picado y han preguntado como le hemos podido hacer una foto en el cole. Y no hablo de esos familiares que solo ves en bodas y funerales, si no de los que vemos con frecuencia. De hecho, mi madre se pasó todo el día pidiéndome que le volviera a enseñar la foto, porque no terminaba de creerse que no fuera mi pequeñaja.

Decía Einstein que Dios no juega a los dados con el universo. Pero visto lo visto, yo no estaría tan seguro.

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