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viernes, 30 de enero de 2015

Los 4 estados del bebé

Empiezo a tener la teoría de que los bebés tienen cuatro estados naturales, a saber: comer, cagar, dormir y llorar.


El primero es evidente, un recién nacido come continuamente. Lo que los pediatras llaman «a demanda». Y vaya sí demandan. El tiempo máximo que te indican que debe pasar entre tomas es de cuatro horas. Pero tranquilo, deja el reloj quieto, porque no aguantan más de dos. Y eso sin contar que las tomas pueden ser fácilmente de media hora, pero el tiempo entre tomas se calcula desde que se le ofrece el pecho, así que el tiempo libre no llega a ser más de hora y media. Al final vas por la calle y no ves escotes, ves coronillas de bebé.

El segundo estado es cagando. Puede parecer que no, que es sólo algo que hacen eventualmente, pero seguro que la pobre enfermera a la que mi pequeña cagó tres veces y orinó otra mientas trataba de medirla para su revisión me da la razón. 

Antes de tener un bebé tú piensas que duermen y duermen día y noche. Pero no es exactamente así. Duermen cuando los llevas al médico porque llevan horas llorando, cuando vienen visitas, cuando tratas de sacarle los gases para que duerman bien... Pero cuando tú quieras que duerman, cuando necesites que duerman, estarán en cualquier otro estado, generalmente en el cuarto. Llorando.

Y llegamos al estado favorito de los bebés. Llorando. Cierto es que llorar es la única manera que tienen de mostrarnos sus necesidades, pero a las tres de la mañana, cuando mi mujer y yo llevamos hora y media turnándonos para oír como berrea al oído mientras tratas de acunarla, cantarle nanas, darle masaje, cambiarle el pañal, pasearla, darle el chupete, mirar si tiene calor, mirar si tiene frío... A estas horas nosotros también tenemos ganas de llorar.

¿Es que es tanto pedir que tenga un estado de vigilia sin llantos? ¿Aunque sea en brazos?


Pero todo esto tiene una parte buena, aprovechas mejor el tiempo. Son las tres y media de la mañana y aquí estoy escribiendo. Hay que ver el lado bueno de las cosas.

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