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sábado, 10 de enero de 2015

Dormir como un bebé

Seguro que has oído alguna vez eso de que alguien duerme como un bebé, refiriéndose a que duerme plácida y profundamente. Pues debes saber que esa expresión la acuñó sin duda alguien que no tiene ni idea de como duerme un bebé. O mejor dicho, de como no duerme.


Para empezar, una bebé como la mía, recién nacida, no duerme más allá de dos o tres horas entre tomas. Y de ahí debes descontar el tiempo de la toma en sí y el tiempo de echar los gases. Vamos, que la primera semana vas a ver más tiempo a tu mujer con la teta al aire que en todo el tiempo que llevéis juntos. Con eso, tenemos que para empezar, dormir como un bebé es dormir ratitos de como mucho una hora.

Yo estoy teniendo mucha suerte y mi niña, con dos semanas ya duerme por las noches lapsos de una tres horas. Soy todo un afortunado.

Pero aún así, dormir como un bebé sigue sin ser sinónimo de dormir bien. Los bebés tienen un sexto sentido arácnido que les despierta tan pronto se acercan a su cuna. Los tienes en brazos y por fin se duermen, esperas unos minutos y su respiración es tranquila y relajada. Te aproximas a la cuna con cautela y antes de que puedas separarlo de tu pecho, te leen la mente y empiezan a llorar. De nuevo el sueño del bebé debe ser poco plácido si continuamente están comprobando tus intenciones cuniles.

Mientras los tienes en brazos, pensando en técnicas ninja para dejarla en la cuna sin que lo detecte, puedes observar como sueñan con quien sabe que. A veces sonríen, a veces maman, pero también a veces se sobresaltan sin motivo aparente. De nuevo queda claro que dormir como un bebé no es sinónimo de dormir con placidez.

Y si así duermen ellos, imagínate los papis. Pero eso es algo que nunca se cuenta, para que no se extinga la especie o para que no nos encierren a los padres por locos.

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