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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Efectos colaterales



Me encantan los documentales de ciencia y tecnología. Me encantan las grandes máquinas, las factorías, pero también las reacciones nucleares del sol o sus consecuencias sobre nosotros. Soy fan de la ciencia ficción y de esa ciencia real pero que parece de ficción. Y soy un gran fan de grandes divulgadores como Carl Sagan o Stephen Hawking.

Mi mujer, por contra, lo que espera de la tecnología es que funcione, y de la ciencia que sirva para avances científicos que nos mejoren la vida. Ella es más aficionada a la historia, retratos del pasado.


En su momento vi con mucho interés Cosmos, de Sagan y cuando hace algún tiempo se recreó la serie, actualizando los conocimientos científicos y los medios con los que se realizó, me la puse a descargar enseguida. Pero pensaba que la falta de tiempo, principalmente a causa del trabajo y de mí pequeñaja me iban a impedir verla.

Trabajo todo el día, y llego con el tiempo justo para bañar, dar de cenar y acostar a mi niña. Después de eso, a cenar y a la camita, que hay que madrugar. Así que poco queda para ver nada. Además, al no tener los mismos gustos en documentales que mi mujer, la opción era ver series. Algo corto que nos gustara a los dos.

Pero un buen día me encontré sin combustible para la televisión a la hora de la cena y tiré de lo que tenía a mano, Cosmos (2014) con la esperanza de que Neil deGrasse Tyson fuera lo bastante entretenido para mi mujer y no desmereciera mucho a Sagan. Puse un par de capítulos en mi pendrive y se lo enchufe a la tele.

Cuando estaba acabando el primero, mi pequeña me reclamo en su habitación. No le gusta quedarse sola hasta que se duerme, así que tengo que ir a cogerle la mano mientras que se duerme. ¡No imagináis que calvario supone!

Como uno es pobre, y mi casa no es un palacio, si te posicionas bien en el cuarto de mi niña, puedes ver la tele y seguir el documental o la serie desde allí mientras que la duermes. Eso hice y para mi sorpresa, acabo el capítulo y mi mujer en lugar de quitarlo y ver que había en la tv tradicional, vio de seguido el segundo capítulo.

Al volver junto a ella me mostré extrañado de que siguiera viendo Cosmos, a lo cual me contesto tranquilamente que el documental estaba bastante bien. Y doy fe de que es cierto. Os lo recomiendo muchísimo

Y así, efecto colateral de que mi niña necesite mi mano para dormirse, le he descubierto a mi mujer una magnifica serie documental y yo he podido ver este remake de una serie documental que me encantó de niño, y por lo que estoy viendo me va a volver a encantar de mayor.

Todo un acierto pasar del método Estivil.

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