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jueves, 6 de noviembre de 2014

Sigue la operación pañal

Hace ya tiempo que comenté que íbamos a empezar la “operación pañal” y que nos la íbamos a tomar con calma. No se trata de una competición, si no de continuar la progresión natural de nuestra pequeña. Bueno, pues llega el momento de actualizar la situación y contar como nos va.


Lo cierto es que el calorcito ayuda a que los escapes sean más fácilmente subsanables. La ropa se seca enseguida y enjuagar unas bragas o unas sábanas mojadas no da la misma pereza que cuando tu grifo dispensa icebergs en lugar de agua. Pero lo malo es que también invita más a salir a pasear, con lo que terminas poniendo el pañal casi tanto tiempo como si no lo estuvieras tratando de quitar.

Pero nos hemos tirado una buena temporada en la que cuando estábamos por casa perseguíamos a la niña al grito de “cariño ¿pis?” y ella se defendía diciendo que estaba muy ocupada. ¿Los resultados?

En primer lugar, el tono que suena en mi móvil para los mensajes, sms y correos es mi pequeña diciendo que está muy ocupada. Que le vamos a hacer, soy así.

El pis, al menos estando en casa y en circunstancias normales ya se controla bastante bien. Al principio cuando oía el “papa pis” acudía directamente con la fregona, porque significaba que YA se había hecho pis. Pacientemente explicaba que había que decirlo antes. Pero el antes y el durante deben parecerse mucho, porque el “papi pis” quería decir que se iba a ir haciendo pis de camino al baño.

Pero ya con orgullo, puedo decir que lo normal ahora, es que diga que quiere pis con la antelación suficiente para llevarla al baño, poner su adaptador en el wc y subirla “al trono”. Ya casi no le preguntamos si quiere pis. Ella nos avisa.

Por las noches, todavía estamos atados al pañal, pero a raíz de que la otra noche me pidiera pis cuando estaba recién acostada, y que orinara como si no hubiera un mañana cuando le quite el pañal y la puse en el wc me ha llevado a empezar el ritual de ir al baño antes de ponerse el pañal y acostarse.

En cuanto a la caca, es otro cantar. No quiere hacer caca. Ni en el pañal ni en el wc. Hace esfuerzos enormes para evitarla, y claro, termina estreñida y luego le cuesta más hacer caca, con lo que hace más esfuerzos para no hacer caca… Le hemos consultado a su pediatra, porque ha llegado a estar dos o tres días sin hacer más que alguna pequeña bolita y nos ha dicho que es normal. Que a muchos niños le pasa cuando comienzan a quitarles el pañal y que es cuestión de que tome mucha fibra, zumitos de naranja y paciencia.

La táctica que estamos desplegando es la de ponerla de cuando en cuando y prometerle todo lo que se nos ocurre, desde unas pegatinas hasta jugar con mi tablet. A eso le acompañamos con un espectáculo de animadores digno de cualquier estadio de futbol americano. Y si tenemos éxito, cosa que no ha ocurrido mucho, pero que ocurrir ocurre, hay fiesta grande.

Así que de momento el resultado de la operación pañal es bastante bueno con el pis y acaba con la paciencia de cualquiera con la caca. Una de cal y una de arena. Pero aquí seguimos, jaleando para que se tire algún pedete y alucinando ante la magnitud de alguna meada.

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