barra cookies

viernes, 28 de noviembre de 2014

Padres huevones

Mi mujer en ocasiones se pregunta si es demasiado “Rotenmeyer” con nuestra niña. Y en ocasiones yo también me planteo si no seré demasiado intransigente. En ocasiones, estoy casi seguro de que es así, pero no como norma general. Y sobre todo, me reafirmo en que mi actitud es la correcta cuando veo lo que yo llamo “los padres huevones”


¿Quién no ha estado en algún lugar público y ha visto al típico niño insoportable que lo toca todo? ¿El que canta a voz en grito?  ¿El que corre como un gamo junto a la carretera o incluso la cruza a galope tendido? ¿El que juega al escondite en el súper? Lo normal sería que los padres se preocuparan por ello. Que le corrigieran para que no molestara a otros o lo que es más importante, para su propia seguridad. Pero hay una especie cada vez mayor de padres, los que lo llamo “padres huevones” a los que parece que todo les resbala.

Voy a contar un par de ejemplos para ilustrarlo. 

El primero, de esta mañana. Llovía bastante, así que era mañana de charcos y paraguas. Un padre iba con el suyo por una calle ancha y a su lado un niño con su propio paraguas. El niño llevaba el paraguas calado como si fuera un gorro, así que el pobre no podía ver absolutamente nada e iba dando bandazos por la calle incapaz de seguir un camino recto. A punto ha estado de estrellarse contra mí, a pesar de que he terminado parado y pegado a la pared. ¿Le ha dicho algo el padre? No. Y seguro que si finalmente el pobre tropieza y cae en un charco, además se llevará la bronca.

Vale que hay que darles libertad e independencia para que aprendan a desenvolverse, pero si no te molestas en enseñarle a llevar el paraguas de manera que pueda ver ni te molestas en advertirle cuando se enfrenta a un peligro, lo que haces no es darle libertad si no moratones y mojaduras.

Segundo ejemplo, de ayer mismo, en una concurrida estación de tren. El andén lleno esperando al cercanías y una madre que llega con un niño en un carrito. El niño era quizás un poco mayor para ir en carrito, pero comprendo que muchas veces es más sencillo llevarlos en el controlados y sin tener que arrastrarlos de la mano por todo el camino. El caso es que cuando la madre comprueba que aún faltan unos minutos para la llegada del tren, para entretener al pequeño no se le ocurre otra cosa que bajarlo del carro ¡y darle un globo para jugar! El niño lanzaba el globo con intención de que su madre lo cogiera y se lo lanzara a él, pero salía en cualquier dirección, incluido el borde del andén y las vías.  El juego se prolongó durante minutos y minutos en los que el niño hizo muchas incursiones junto a las vías, con la madre colaborando en lanzar el globo a su bebe cuando caía cerca de donde estaba. ¿Qué hubiera pasado si cae en la vía? ¿Y si cuando el niño está cerca del borde tropieza y cae a la vía? ¿Tan poco aprecio tiene su madre por su seguridad?

Yo casi nunca llevo suelta por la calle a mi niña, pero mucho menos en lugares donde puede molestar o lo que es peor, puede caer a las vías del tren o ser atropellada por un coche o perderse en el super atraída por las mil cosas llamativas que ve.

Entiendo que es más cómodo ir por la calle con las manos en los bolsillos o jugando con el móvil que dar la mano a mi niña. Entiendo que es más cómodo berrear como un alce en celo para que tu niño venga que evitar que juegue libremente por un andén de tren o de metro. Lo que no entiendo es como pueden andar esos padres por la calle sin pisarse los huevazos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario