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miércoles, 16 de julio de 2014

Papás, mamás y constipados

Siempre la misma historia. Todas las madres se arrogan la superioridad en el cuidado de los niños. Ellas les cuidan más y mejor y nosotros solo servimos para darles un paseo de cuando en cuando. ¿No os lo han dicho nunca?

Pero no es así. Como en todo, habrá padres que eludan sus responsabilidades como los cucos y otros que se levanten seis veces por la noche para dar agua a su reinita. Como el que suscribe.


El caso es que en una de esas conversaciones intrascendentes del trabajo, descubrí un caso en el que se demuestra que a veces algunos papás somos más abnegados en el cuidado del bebe que algunas mamás. O tal vez, mas inconscientes.

Estaba yo estornuda que estornuda y dándole comida a mi pañuelo cuando saltó el típico comentario alusivo a la calidad de mi constipado. Y es que cuando me constipo, lo hago bien. El caso es que una cosa lleva a la otra y terminaron preguntándome si mi pequeñuela también estaba constipada, con lo que la conversación llego a que ella era la que me lo había pegado a mi. Que cielo, que da todo lo que tiene.

Pero llegamos a la parte sorprendente de la conversación, cuando mi interrogadora me dijo que los padres no entendíamos que cuando los niños están malitos, hay que darles cuidados de distinta manera. Más “de lejos”

Pues lo siento, pero si mi nena tiene fiebre, aunque solo sean una décimas, yo me preparo para pasar la noche acudiendo a su cuna a menudo a darle un poco de agua que le calme la garganta, a cambiar pañales, porque todo el agua que entra sale, a quitar mocos hasta hacer colección y sobre todo a dar mimos, muchos mimos.

Porque cuando yo estoy constipado, me molesta hasta que me miren. Pero a los bebés, que no comprenden lo que les pasa, que solo saben que les pica la garganta, no respiran y se encuentran mal, lo que les consuela son los abrazos de papá y mamá. Y como el trabajo me saca de casa durante el día, por la noche, es mi turno de disfrutar de la fiesta de estornudo y el moquete.

Mi receta para curar el constipado, pasa por una generosa ración de mimos, abrazos paseos nocturnos por el comedor con mi reinita en brazos y el consiguiente sueño. Hay que aderezarla con un poco de paracetamol, siempre bajo los consejos de la doctora, que para eso ha estudiado muchos años. Añadimos una generosa cantidad de suero y sacamocos y una decocción de corteza de eucaliptos que ayude a descongestionar.


Con eso y paciencia, tu bebé mejorará del constipado. Pero no te sientas mal por los virus que tengan que abandonar su cómodo hogar, todos te encontrarán a ti. Ve asumiendolo.

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