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jueves, 22 de mayo de 2014

Los padres también existimos.

Tengo una preciosa bebe que acaba de cumplir los dos años y para final de año ascenderá de princesita a reina, cuando llegue su hermano o hermana.

En este tiempo, me he llevado toda clases de sustos,  alegrías, disgustos, fiascos, sorpresas... Trato de pasar todo el tiempo que puedo con mi hija, cambio pañales, juego con ella, hago coletas, la baño, la riño, le doy de comer, empujo el carrito, la llevo en brazos, limpio mocos, visito a la pediatra...

Y no, no soy su madre. Soy su padre. ¡Porque los padres también existimos! 


No es que sea “el más macho del pueblo”, pero me toca bastante las narices que si trato de buscar en Internet como aliviar el constipado del bebe, todos los consejos estén hechos por y para las madres abnegadas. A pesar de ser hombre, tengo que ser una “Almimamá” para poder solicitar ciertos regalitos y muestras que ofrecen empresas de productos infantiles. Y no te cuento el interés con que estudio las ofertas de sujetadores de lactancia que me llegan por haberme inscrito en algún foro para hacer consultas.

En tiempos de mi padre, su labor consistía en traer a la casa los medios para subsistir. Mi suegro, algo más joven, era todo un adelantado porque le gustaba ayudar a bañar a sus hijas... ¡Pero señores, que estamos en el siglo XXI! Los bebés ahora son cosa tanto del padre como de la madre.

De eso es precisamente lo que va este blog. De reivindicar que somos muchos los padres que cuidamos de nuestros bebés y disfrutamos y sufrimos por ello. No son exclusivos de las madres ni somos bichos raros por saber hacer unas coletas.

¡Padres del mundo, dejad de esconderos y compartamos la experiencia, también desde nuestro punto de vista!

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